Las razones por las que los k-dramas son tan populares

Los k-dramas

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Si nos vamos al top 10 de Netflix veremos algo bastante interesante, y es que en todos los países, este top contiene algunas series coreanas, conocidas como k-dramas. Pasando por el gran éxito de El juego del calamar (que por cierto, ni ha llegado Halloween y ya vi a más de 10 personas disfrazadas de esto en mi ciudad), y por otros tal vez menos conocidos por el público general, pero reconocidos por los fans de estas series, como True Beauty, Boys over flowers, My love from the stars, y muchas más, tenemos series de todo tipo, para casi todo público, que sin duda pueden llegar a enganchar a más de uno.

Pero, ¿a qué viene toda esta popularidad? ¿Es por el k-pop? Curiosamente, los k-dramas llegaron a occidente, y ganaron fama mucho antes que el k-pop, que recordemos, comenzó a hacerse popular después del éxito de Gangnam Styles de PSY. Aunque muchos no lo crean, los k-dramas comenzaron a transmitirse en TV occidental, siendo el primer país de Latinoamérica México, alrededor del año 2000, gracias a un acuerdo entre Corea y México, que intentaba fomentar el intercambio cultural.

Esto quiere decir que los primeros k-dramas que llegaron a occidente, lo hicieron casi a la par que el anime, por lo que fácilmente los padres, o abuelos de algunos de nosotros, pudieron llegar a verlos en estreno. O claro, si eres lo suficientemente mayor, habrás estado desde el principio sumergiéndote en este mundo de los dramas coreanos. 

Aun así, el tiempo no es razón suficiente para su fama, sabiendo la gran diferencia cultural que representan los k-dramas, razón por la que a algunos siguen evitándolos a toda costa. Por esto, en este post, me centraré en contar las razones por las que el k-drama es un tipo de entretenimiento tan popular, y por qué deberías verlo, si es que aún no te animas.

 

La variedad y la curiosidad

Primero que todo hay que dejar muy en claro algo, y es que los k-dramas no son un género, por el contrario, es simplemente la forma en que se llama a cualquier serie producida en Corea del Sur, razón por la cual, dentro del k-drama, puede conseguirse un sinfín de géneros, algunos de ellos, inexistentes en occidente. 

¿Quieres ver acción? ¿Romance? ¿Comedia? ¿Tragedia? Todo eso y más lo puedes conseguir en algún k-drama, en medio de tramas que varían entre clichés que puedes encontrar en occidente, a tramas elaboradas e impensables, que jamás te hubieras imaginado. 

Algunas de estas pueden rozar lo absurdo, como un alien que se enamora de una princesa en el 1600, y regresa 400 años después a enamorar a su reencarnación. Otras tramas son tan simples, pero efectivas, como una chica tímida que se enamora por primera vez, y quiere confesarse al chico más guapo de su clase.

 

La producción

Si algo destaca, sin importar el género del k-drama, es su producción. Encuadres perfectos, un magnífico uso del color, una intención detrás de cada toma, sonido, gesto, un verdadero éxtasis para cualquier cinéfilo que quiera centrarse en la producción del material, más allá de la trama. Y claro, aunque no entiendas nada de esto, ni te interese, igualmente resulta sumamente agradable a la vista.

Por supuesto, siempre habrá algún director que no cumple con las expectativas, o algunas cosas que puedan estar de más, ya que no todo es perfecto, pero en su mayoría, el uso de las técnicas de producción están muy bien logradas.

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La cultura

Esto es tanto un punto a favor, como en contra. Por un lado, podemos ver una cultura completamente nueva, que es opuesta en muchas cosas a la nuestra, lo que puede despertar nuestra curiosidad, logrando que queramos averiguar más de ese país, fuera de los k-dramas. 

Pero, por otra parte, sus costumbres, forma de actuar y la manera en que se desarrollan las relaciones, puede parecer extraña, lenta o incluso tonta para aquellas personas que aman su cultura y no aceptan otras. Esto, claro está, no es realmente malo, cada quien tiene sus gustos, en este caso, los k-dramas, y cualquier producción que represente una cultura distinta, no será del todo de su agrado.

 

La belleza, lo ideal y lo perfecto

Muchos k-dramas dan una imagen de perfección. Personas que si bien tienen problemas, son hermosas, puras (al menos en ciertos sentidos), y ante todo, no son “vulgares”, es decir, mayormente no se hacen escándalos como estamos acostumbrados en las telenovelas, ni se habla con groserías, a menos que el personaje sea delincuente, y aun así ni eso, y sobre todo, el sexo es algo que casi no se toca, y parece ser inexistente. 

Todo lo contrario a otras producciones occidentales, donde el tema principal suele ser el sexo, ya que es algo que vende. Desde la pareja tóxica que vive peleando, pero tiene escenas “sexis” como After, películas que poco o nada de trama real tiene como 365 días, y muchos ejemplos más. 

Esto no significa que no se toque en ningún momento estos temas en k-dramas, pero es muy raro que pase. Si recordamos El juego del calamar, hay una escena de esto, pero no es algo sexy, no está ahí para llamar la atención por medio del morbo, ni tampoco es algo haga girar la trama, simplemente es la manera que usa una de las concursantes para asegurarse el puesto en un equipo, y cuando ve que no le funcionó, se lleva a quien la traicionó consigo a la muerte.

Sin mencionar que la belleza se refiere al exterior, pues en los k-dramas, por más lindos que parezcan a primera vista, tenemos grandes críticas a la sociedad, así como al capitalismo, que en este caso, en ningún momento llegan a convertirse en propaganda socialista, sino que simplemente nos muestra el cómo las personas, al estar tan presionadas por la sociedad, pueden llegar a actuar de una u otra forma. Un buen ejemplo es la película Parásitos, así como en Snowpiercer. 

Ni siquiera hay que llegar a esos extremos, con k-dramas como True Beauty, podemos ver cómo toda la vida de una chica cambia por usar maquillaje, para así ser hermosa, lo que demuestra la hipocresía de su sociedad, así como lo interesados que llegan a ser. 

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La conexión y la duración

Para finalizar, otra cosa es la duración de los k-dramas, cuyos capítulos suelen durar casi lo mismo que una película, entre 1 hora con 20 minutos, y las 2 horas, y suelen concluir su trama, con profundidad, y sin dejar casi nada al aire, en una sola temporada. Algunos pueden llegar a ser más largos, con varias temporadas y hasta 200 capítulos, pero estos son pocos.

En estos capítulos, se busca hacer que la audiencia empatice con los personajes, más allá de ir directamente al drama, y los giros de trama. De esta forma, se consigue que cada escena tenga más peso y fuerza, provocando todo tipo de sentimientos en los espectadores.

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