Festival Obon, honrar a los muertos con alegría

El festival Obon

Obon

El festival tradicional más importante y esperado del verano, el Obon, en el cual se honra a los muertos, y se celebra su reencuentro. Siendo de origen budista, se suele celebrar entre el 13 y 16 de agosto, y se conoce también como el festival de los antepasados.

 

¿De qué trata el Obon?

Esta celebración surge debido a la creencia, de que los espíritus de los fallecidos, pueden volver al mundo terrenal durante una noche. Cosa que también se cree y celebra en otros países, bajo el nombre de Halloween, día de los muertos, u otros.

Pero, el Obon, a pesar de centrarse en los muertos, tiene poco que ver con estas celebraciones de octubre. En el Halloween, por ejemplo, se cree que cualquier ente, bueno o malo, puede pasar la barrera. En Obon, solo son los fallecidos humanos los que cruzan el umbral de los dos mundos por completo. Los seres del inframundo pueden hacer un acto de aparición, pero suelen ligarse más a los sueños, y las supersticiones.

 

¿Cuándo se celebra?

Aunque la fecha más común ronda entre el 13 y el 16 de agosto, esta no es la primera ni única fecha. Esto se debe al uso de dos calendarios muy distintos entre sí, el solar, y el lunar.

Según el calendario solar, el Obon debería celebrarse del 13 al 16 de julio, por el contrario el lunar, dicta que sea en agosto. De cualquier manera, el festival suele tener una duración de aproximadamente 3 días, según la región.

 

¿Cómo se celebra el Obon?

Debido a la duración del festival, hay varias actividades que se llevan a cabo durante la misma.

 

Primer día: La bienvenida

Por supuesto, luego de esperar todo un año para reencontrarse con el alma de los seres queridos que fallecieron, es normal querer ofrecerles una cálida bienvenida. En este caso, se busca que el visitante tenga todo lo necesario para volver a casa.

 

Butsudan

O principal, es una pequeña ofrenda, en un altar. Este altar suele ser en una repisa pequeña de madera, y la ofrenda comúnmente suele ser onigiri (bolas de arroz) y sake, además de la inclusión de un pepino y una berenjena, a los cuales, se les atraviesa con cuatro palillos de madera, a forma de “patas”.

La idea es que el onigiri y el sake sirvan de primer alimento al volver a casa, mientras que la berenjena y el pepino simbolicen a una vaca y un caballo, respectivamente. Esto puede parecer un poco extraño, sin embargo, en Japón antiguamente se tenía la creencia de que los espíritus iban y venían sobre estos animales, así como los mismos dioses llegaban al mundo humano montados en caballos

Se dice que el caballo es para que el espíritu llegue rápido y a salvo, mientras que la vaca es para que tenga un regreso tranquilo y largo, permitiendo a los familiares despedirse nuevamente.

 

Linternas

Se cree que a los espíritus les atrae el fuego, por lo cual puede ser utilizado para traerlos a casa, o ayudarlos a regresar al otro mundo, donde pertenecen. 

En el primer día, el fuego se hace presente en linternas tradicionales, colocadas en las entradas de las casas, para que así el fallecido pueda encontrar el camino a su antigua casa, y no se pierda en el camino.

 

Bon Odori

El Bon Odori es una danza tradicional, con la cual se les da la bienvenida al mundo de los vivos, a las almas que llegan, con la intención de recordarles lo bueno de la vida, las alegrías y cosas divertidas.

Esta danza se realiza en Yukata, una de las prendas tradicionales japonesas. Además, recordando que es una celebración budista, no deja de lado las oraciones y plegarias, que pueden rezarse internamente, o directamente decirse, durante este baile.

 

Segundo día, tiempo en familia

Este día puede celebrarse de dos formas, o hacer una combinación de ambas.

Independientemente de lo que se decida después, primero debe visitarse si o si la tumba del fallecido, se limpia y se le da una ofrenda, de pequeñas porciones de la comida o bebida favorita del difunto, así como un arreglo floral, al finalizar, rezan un poco y le agradecen su presencia. 

Si una familia no visita la tumba, es una falta de respeto al fallecido, siendo como si le estuvieran diciendo que no es bienvenido, ni extrañado. Además, se cree que no hacerlo atrae a la mala suerte.

Luego de esto es que llegan las dos opciones:

  • Plan A: Ir al templo budista, a seguir rezando y honrar el alma del ser querido.
  • Plan B: Pasar el tiempo con toda la familia, disfrutando del festival, mientras recuerdan al fallecido.

Obon

Tercer día: la despedida

En el último día, a los japoneses les gusta asegurarse de que el alma pueda llegar con seguridad de regreso al otro mundo, por lo cual, se le ayuda mediante pequeños rituales que cambian dependiendo de la zona, sin embargo, todos ellos guardan relación, al ser utilizado el fuego como medio para guiarlos.

Toro Nagashi

El Toro Nagashi se refiere a las lámparas flotantes. En este caso, se encienden las lámparas tradicionales con fuego, sobre pequeñas tablillas de madera, que le servirán de “barco”. 

Estas lámparas se dejan flotando sobre el río, para que posteriormente lleguen al mar. Este es uno de los rituales más conocidos, y existe debido a la creencia de que los japoneses provienen del agua, por lo cual, guiar las almas al mar, es devolverlas a su lugar de origen.

 

Okuri Bon

En el Okuri Bon, son los familiares mismos quienes guían a las almas de regreso, haciendo una pequeña marcha hacia el cementerio, acompañados de linternas, que seguirán las almas.

 

Gozan no Okuribi

Las famosas montañas ardientes de Kioto. Se trata de un ritual donde se prende fuego a hogueras en 5 montañas de Kioto, de tal forma, que haga formación de hogueras creen un Kanji gigante que en conjunto con las otras 4, crean el mensaje de despedida.

Este tiene inicio a las 8:00 pm, y cada formación de hogueras se enciende en un intervalo de 5 minutos, y puede verse desde gran parte de la ciudad. 

Awa Odori

Por último, para finalizar con broche de oro los tres días de Obon, se realiza el baile y carnaval más grande de Japón. Un evento repleto de música, danza, comida, y alegría, que nos recuerda que la muerte, a fin de cuentas, es solo el inicio de una nueva vida, es parte del ciclo, algo por lo cual no se debe llorar, por el contrario, es algo que celebrar.

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