Shinigami, el dios de la muerte

Shinigami

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El Shinigami, conocido como dios de la muerte, es uno de los “dioses”, más famosos de Japón, gracias a su inclusión en varios animes y mangas, como el famoso Death Note, Ballad for a Shinigami, Kuroshitsuji, Bleach y Soul Eater. 

A pesar de formar parte de la cultura y mitología de Japón, lo cierto es que no puede llegar a calificarse del todo como un kami japonés, debido a que, a diferencia de los demás kami, el mito del Shinigami “recién” se originó en el siglo XVIII, cuando Japón al fin comenzó a recibir la influencia, poco a poco, de otros países y sus culturas. Por esto, el Shinigami surgió como una combinación de los pocos mitos japoneses de la muerte, junto con la imagen de la parca, conocida también como “la muerte”, de occidente, especialmente del mito griego. 

Puesto que, además de llegar varios siglos después que la mayoría de kami, también llega como una combinación y/o adaptación de otros, el Shinigami a veces es mencionado como un yokai, en vez de un kami, es decir, como una especie de espíritu, y no un dios.  

 

¿Qué es un Shinigami?

Independientemente de si se le llama kami o yokai, el Shinigami sigue siendo un ser poderoso, capaz de decidir sobre la duración de las vidas de las personas. Al igual que como vemos en el anime Death Note, los Shinigami se encargan de la muerte de las personas y, por lo mismo, tienen la capacidad de saber cuánto tiempo de vida le queda a una persona, acortándola o extendiéndola un poco según el mito.

Pero, al contrario de como se hace ver en este anime, no son seres que vayan por ahí jugando con las vidas humanas, por el contrario, son seres con una completa neutralidad en cuanto al tema de la humanidad. De hecho, por lo mismo, y su única función de acabar con las vidas humanas para devorar sus almas, es que son considerados el tipo más bajo y simple de dios.

Esto, sumado al pensamiento de que la muerte es parte fundamental de la vida, y que debemos respetarla y aceptarla cuando llega, le resta fuerza al estereotipo de que estos seres, ligados a la muerte, son necesariamente malos, ya que simplemente cumple con su trabajo y comen. Además, estos cuentan con varias normas y reglas que deben seguir en todo momento, entre ellas, se dice que tienen que llevar consigo una especie de amuleto que ayuda a guiar a las almas a su nuevo hogar, pues de lo contrario, las almas se dispersarán y se quedarán en lo primero que encuentren.

Se dice que aparecen justo en el momento de muerte de las personas, o a veces desde antes, cuando se trata de una enfermedad incurable, o incluso de un suicidio, pues en el último caso se cree que algunos susurran palabras al oído de la persona en cuestión para que siga firme en su pensamiento acabar con su vida. Esto no es realmente ningún tipo de maldad en muchos casos, sino porque simplemente se acerca su hora de morir, por lo que ya sea que intervengan o no, igual lo terminará haciendo.

Shinigami

Su leyenda

La leyenda más popular de los Shinigami relata la historia de un hombre pobre, con muchas deudas encima, a quien todos sus conocidos, amigos y familiares habían abandonado. Ante tales circunstancias, el hombre se encontraba en un estado de absoluta desesperación y depresión, que lo llevó a intentar suicidarse. 

A pesar de que él mismo intentaba alejar esos pensamientos, siempre volvían, por lo que no pudo resistir más a esta idea un día, escogiendo el lugar y hora de su muerte. Mientras esto ocurría, un Shinigami lo miraba atentamente, curioso por lo ocurrido. 

El hombre, ya en su día elegido para morir, se preparó y mentalizó para hacerlo, terriblemente aterrado. Pero, antes de que pudiera acabar con su vida, apareció ante sus ojos el Shinigami, quien le dijo que aún no era su hora de morir.

Su presencia solo causó más miedo en el pobre hombre, quien no estaba dispuesto a escucharlo, sintiendo que él realmente deseaba acabar con todo su dolor y problemas. Al ver que el hombre no cedía, el Shinigami le propuso un trato, él le enseñaría sobre las míticas velas que miden la cantidad de vida que le queda a cada persona y, para solucionar sus problemas mitológicos, le mostraría un hechizo capaz de hacer que un Shinigami se retire, evitando la muerte de alguien.

Con esta nueva información, el hombre continuó con su vida, fingiendo ser un curandero que pronto se volvió muy respetado y famoso. El único problema de este trato, es que tenía una condición para cumplirse, la cual se refería a que, si el Shinigami se encontraba en la parte inferior, cerca de los pies del paciente, la persona podía ser salvada y, por el contrario, si se encontraba cerca de la cabeza, la persona moriría.

Al ver que uno de sus pacientes no podía sobrevivir se lo hizo saber a su familia, quienes no podían soportar la idea de perder a su ser amado, por ello, le suplicaron al curandero que hiciera todo lo posible. El hombre, apenado, aceptó intentarlo, esperando a que el Shinigami se durmiera para cambiar la posición de la cama, consiguiendo así que el Shinigami se confunda al despertarse y se vaya.

Esto funcionó perfectamente, el paciente sobrevivió, pero, al enterarse el Shinigami que le había otorgado esos poderes, enfureció y fue en su búsqueda. Para castigarlo por lo ocurrido, se llevó al hombre al plano Shinigami, en donde le mostró las velas de vida de las personas, señalándole que la suya estaba a punto de terminar, pero que le permitiría intercambiar la suya con la de otra persona, para poder vivir más años.

El hombre cayó en esta trampa, tocando su propia vela, lo que provocó que cayera, matándolo inmediatamente.

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