La leyenda de la diosa del sol Amaterasu

La leyenda del Sol

La diosa del sol Amaterasu

Todos los países, en algún punto de su historia, le han rendido tributo al sol, ya sea como un gran sentido de agradecimiento, o directamente como si de un dios se tratase, y es que después de todo, el sol es la razón por la que existe todo lo que conocemos. Nos da la luz del día, hace crecer a las plantas, nos da energía y calor, no hace falta decir, que sin este astro no podría haber vida como la conocemos, por ello, hoy les traigo la leyenda de la diosa del sol Amaterasu.

Es casi imposible, que siendo algo tan importante, el ser humano no lo hubiese reconocido en su momento, llegando a honrarlo por lo poco que conocía. Hoy en día, todos sabemos que el sol es una estrella, y que poco le importa la vida humana, puesto que carece de una consciencia, sin embargo, en la antigüedad esto no se sabía.

Las personas solo sabían que, en los meses con menor luz solar, caían heladas que impedían el crecimiento de toda planta, frenando la producción de alimentos, y por el contrario, los meses de mayor sol, eran el momento idóneo para plantar y cosechar.

Dependiendo del país y su cultura, se le llamaba de forma distinta al dios del sol, por ejemplo, tenemos a:

  • Los egipcios tenían a varios dioses asociados al sol, aunque siempre destacaban Ra y Horus.
  • Los griegos tenían al dios Helios, que conducía un carro de fuego cada día, desde la mañana al anochecer.
  • Los Incas, que comprendía los territorios de Ecuador, Bolivia y Perú, y poco más, tenían al dios Inti.

Estos, y muchos otros dioses, eran adorados como verdades absolutas, teniendo cada uno su propia leyenda, en la que usualmente formaban parte de la creación del mundo, o directamente eran ellos quienes lo creaban.

 

La diosa del sol Amaterasu

En Japón, contrario a la mayoría de países, se trata de una diosa, y no un dios. De la misma forma, la luna corresponde a un dios.

Su leyenda proviene de la religión sintoísta, donde se le describe como una de las diosas principales, siendo diosa del sol y el universo. Es una de las más respetadas y veneradas.

Se cuenta que ella nació del ojo izquierdo de su padre, cayendo en el mundo de los muertos, de donde escapó. Al ver que era tan brillante y poderosa, se le concedió el antiplano de los cielos, donde gobernaría como kami (la palabra japonesa para llamar a los dioses).

A pesar de su enorme poder, Amaterasu es una kami tranquila, alegre y agradable, reconocida por su belleza, que pasa sus días rodeada de doncellas que la acompañan y ayudan, disfruta de tejer y cosechar arroz. Se cree que ella es la maestra que enseñó a los japoneses estas dos técnicas, permitiéndoles cultivar su sustento, y vestirse gracias a los conocimientos de tejido. 

 

Sus hermanos

Tsukuyomi

Tsukuyomi es el hermano de Amaterasu, es el kami de la luna y la noche, y fue esposo de Amaterasu.

En la antigüedad, el sol y la luna compartían el cielo, conviviendo en armonía, pero esto cambió un día, cuando Amaterasu, sorprendida por el comportamiento cruel de Tsukuyomi al asesinar a otro kami, decidió abandonarlo, considerándolo alguien malvado. Es así como el día y la noche se separaron para siempre, a pesar de que Tsukuyomi de vez en cuando aparece en el cielo diurno en forma de luna, no se le permite mantenerse allí.

 

Susanoo

Susanoo es el kami de las tormentas y el mar, con un temperamento irritable, impredecible y mezquino, no estaba contento con que su hermana fuera la gobernante de los cielos.

Debido a su personalidad, fue rápidamente echado de los cielos por su padre. Mientras se iba, decidió desafiar a su hermana, Amaterasu. La condición de este desafío era crear personajes, guerreros, con un objeto del otro. 

Susanoo tomó un collar de Amaterasu, creando a partir de este, a cinco hombres. Ella, por su parte, utilizó la espada de Susanoo, creando a tres mujeres. Luego de este enfrentamiento ambos dioses estuvieron en paz por un tiempo.

Lamentablemente, Susanoo no era de quedarse en paz, por lo cual, en un ataque de ira, destruyó los arrozales de Amaterasu, además de lanzar un caballo despellejado a su telar favorito.

Ella, aterrorizada, terminó huyendo, ocultándose en una cueva que procedió a sellar con una gran roca. Cuando la diosa del sol desapareció, dejando al mundo en la oscuridad, todos los demás kami se desesperan, buscándola por todas partes.

La diosa del sol Amaterasu

El dios de la inteligencia, Omoikane

Tanto dioses, como personas comunes, se amontonaron fuera de la cueva, haciendo lo posible para hacer salir a Amaterasu, le ofrecieron miles de joyas y otros tesoros, pero nada de esto logró hacerla cambiar de parecer. 

Fue con la llegada de Omoikane, el gran dios de la inteligencia, que pudieron crear un plan. Todos se reunieron alrededor, en una magnífica fiesta, con música y bailes espectaculares. 

Amaterasu, al notar que sucedía algo fuera de la cueva, con curiosidad, decidió dar un vistazo, para saber qué ocurría. Allí, preguntó qué ocurría a los demás kami, quienes le dijeron que había nacido una nueva diosa, una deslumbrante, mucho más hermosa que ella.

Intrigada, Amaterasu pidió ver a la nueva Kami, a lo que los demás dioses respondieron trayendo un espejo. Ella se sorprendió al verse a sí misma, ya que nunca antes lo había hecho, y desconocía los espejos.

Aprovechando esto, mientras ella se mantenía entretenida, el resto sello la cueva, impidiendo que Amaterasu pudiera volver a entrar. Con esto, el sol volvió a los cielos, manteniendo su posición hasta el día de hoy. 

 

La adoración a la diosa del sol

La diosa del sol Amaterasu es tan importante dentro de la mitología japonesa, que además de contar con innumerables templos, tiene a muchos seguidores fieles que desplazan a los demás dioses, dándole completa devoción a la diosa. A estos se les conoce como parte del culto del sol.

2 Comentarios

  1. Jose Fajardo Albano

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