Gumiho, la malvada mujer zorro

Gumiho

Gumiho

Gumiho es una criatura mitológica coreana, cuya leyenda tiene cierto parecido con el Kitsune japonés, ya que ambos son representados como zorros de hasta 9 colas con la capacidad de convertirse en humanos.

La diferencia entre ambos está en el hecho de que Kitsune es visto por los japoneses como un ser ambiguo y muy sabio, que suele causar problemas, pero también puede ser pacífico y bondadoso. Por el contrario, en la leyenda coreana de Gumiho, este ser es directamente malvado y cruel, comiendo carne humana, y robando la vida de otros.

Según su leyenda, cuando los zorros llegan a los 100 años adquieren la capacidad de convertirse en un Gumiho, y posteriormente en una mujer hermosa, apariencia con la cual tienta a los hombres para llevarlos a su perdición. Luego de esto, tienen dos opciones, ascender a los cielos, o convertirse en completamente humanos.

En el primer caso, la Gumiho debe capturar a 100 hombres y robarles su energía. En el segundo hay varias formas según la versión de la leyenda, la Gumiho puede comer el corazón o hígado de hombres cada día, durante mil días, o puede mostrarle su forma real a un humano, si este oculta su secreto por 10 años, la Gumiho se convierte en humana.

Este mito fue transmitido de manera oral en sus inicios, por lo que existen cientos de variantes y, aun así, estas opciones mencionadas son las más aceptadas como ciertas en la leyenda de Gumiho. Cabe resaltar que la fama de esta criatura mitológica es tan famosa en Corea del Sur que se han creado varias películas y k-dramas sobre esto.

Entre las versiones más famosas de la leyenda están:

 

La joya de la lengua del zorro

En esta versión, las Gumiho deben robar la energía de sus presas, pero para hacerlo, deben utilizar una piedra especial que los sumerge en un trance, volviéndolos dóciles. 

El procedimiento es muy sencillo, solo debe colocar la joya en sus bocas, y con ello caerán en el sueño hipnótico. Para cierta Gumiho esto fue tan fácil que tardó menos de un año en capturar 99 presas, pero, lamentablemente, en el número 100 tuvo su peor error. 

Al no colocar la joya bien, está se resbaló por la garganta del hombre, despertándolo. Ya con la joya en su interior, inmediatamente obtuvo una visión mucho más clara, y una mente más aguda, obteniendo gran inteligencia. 

Al darse cuenta de su situación, con su nueva y poderosa mente, el hombre decidió tenderle una trampa, para que así poder deshacerse de la Gumiho. Esta trampa resultó perfecta, salvándose a sí mismo.

 

La esposa

Siendo una leyenda que recuerda mucho a Yuki Onna, esta versión nos cuenta sobre un joven pobre de muy buen corazón. Este joven cuidaba con mucho esfuerzo a su amada madre, intentando cumplir sus deseos, entre estos, un día le pidió unos fideos fríos, para los cuales hacía falta hielo.

Estando a mitad del verano, en esa época era prácticamente imposible conseguir hielo, por lo que el joven tuvo que caminar todo el pueblo buscando por doquier, sin tener éxito. En su desespero, le preguntó a un grupo de chicos que se burlaron de sus buenas intenciones, mandándolo a un lejano valle, del cual se contaba que estaba habitado por espíritus y fantasmas.

Él, sin ver la verdad detrás de esas palabras, fue contento al lugar que le mencionaron, esperando poder conseguir lo que su madre quería. Pero, al llegar, lo único que encontró fue a una bella mujer a mitad de un bosque, con la boca y las manos repletas de sangre, mientras comía el cuerpo de un hombre. 

Esta mujer era una Gumiho, que al verse descubierta por el joven, se acercó a él amenazantemente. El pobre chico se echó a llorar, suplicando que tuviera piedad de él, mientras le contaba la razón por la que había llegado a aquel lugar. 

La Gumiho, en vez de molestarse y comerlo, decidió dejarlo vivir, conmovida por el amor filial que mostraba el chico. La única condición que le colocó, es que jamás revelara su secreto a nadie, sin importar qué.

Así, el joven regresó a casa, disculpándose con su madre por no conseguir lo que le había pedido, a lo que ella simplemente le agradeció por su esfuerzo. Cómo prometió, mantuvo en secreto su encuentro con la Gumiho, olvidando al tiempo lo ocurrido.

Tiempo después, llegó al pueblo una bella mujer que llamó rápidamente su atención, por lo que terminaron por casarse. Ambos vivieron felices varios años, concebiendo varios hijos sanos.

Lo malo, es que ellos seguían siendo tan pobres que sus hijos llegaron a pasar hambre en un par de ocasiones. Desesperada al ver a sus hijos de esa forma, la mujer decidió traer el dinero a casa, aunque esto, de forma poco usual.

Por alguna razón, la mujer salía algunas noches, y volvía con perlas costosas, con las que logró sacar a su familia de la pobreza. Su esposo ciertamente no quería saber de dónde sacaba estas perlas, e incluso tiempo después comenzó a exigirle traer más, para poder mantener una buena vida.

Una noche la mujer regresó con una herida de flecha en el costado, llorando de dolor, por lo que su esposo se arrepintió de haberla dejado encargada de todo, y procedió a cuidarla con mucho cariño, esperando a que mejorara. En medio de su dolor, él comenzó a contarle varias historias de su vida para poder distraerla, hablándole de aquella noche y la mujer que casi termina con su vida.

Al oírlo, su esposa dejo escapar un gran grito de dolor y tristeza, para luego recriminarle por no haber cumplido su promesa, faltando tan solo unos pocos días para convertirse en humana. Furiosa, se transformó en Gumiho, mostrando todas sus colas, mientras sale corriendo en búsqueda de sus hijos, para llevarlos lejos con ella.

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