El escuadrón 731, crímenes de guerra de Japón

Escuadrón 731: Crímenes de guerra de Japón

escuadron 731

Japón siempre nos sorprende de una manera u otra. En este caso, la existencia, y la crueldad, de sus crímenes de guerra siguen llamando la atención, por lo poco que se habla de ellos, como si no tuvieran importancia. El escuadrón 731 es un claro ejemplo de esto.

Durante la Segunda Guerra Mundial la atención estaba centrada en los nazis y sus crímenes. Incluso aun hoy en día, cada vez que se habla de esa guerra, muy poco se menciona sobre el papel de Japón, más allá de su derrota debido a las dos bombas nucleares. 

Por esto, temas cómo las “mujeres de consuelo”, es decir, las esclavas sexuales coreanas que servían al ejército imperial japonés, y todo el tema del escuadrón 731 suelen ser pasados por alto, al punto en que muchos no llegan a saber de ello.

Hay que recordar que el Japón actual que conocemos, no es el mismo que el antiguo país imperialista que en su momento comenzaban guerras, y torturaban sin piedad. De hecho, esto viene a ser un recordatorio de que todos los países tuvieron un pasado oscuro que, como bien se sabe, termina siendo enterrado por la inexactitud de lo que se enseña.

 

¿Qué era el escuadrón 731?

El escuadrón 731 fue un centro de investigación de armas biológicas de Japón, durante la segunda guerra sino-japonesa y la Segunda Guerra Mundial. Fue durante el tiempo en que el imperio de Japón tenía el control de varias ciudades Chinas, y las utilizaban como bases para distintos propósitos.

Lo que llama tanto la atención de este hecho, fueron las torturas que se hacían en aquel lugar en nombre de la ciencia, y de la posible victoria del imperio japonés. 

Bajo la supervisión de Shiro Ishii, un microbiólogo japonés, a los prisioneros se les amputaban partes del cuerpo, se hacían vivisección (disección de una persona viva) sin anestesia, se les inyectaban varios tipos de virus, se les extraían órganos mientras estaban conscientes, se les infectaron a propósito partes del cuerpo, entre muchas cosas más. 

El escuadrón 731 era un centro de terror para los chinos, al igual que algunos otros asiáticos, y algún que otro norteamericano, puesto que eran capturados para este centro prisionero de guerra, y civiles de todo tipo. Ya fueran hombres, mujeres, niños o incluso recién nacidos, los miembros del escuadrón 731 hicieron todos los experimentos que se les ocurrían.

escuadron 731

¿A qué se debían estos experimentos?

Todos los experimentos que tenían lugar en el escuadrón 731, así como en los demás centros de investigación, tenían la intención de investigar el efecto de los distintos virus y gérmenes en el cuerpo humano. Lo más importante, era ver cómo estas enfermedades se comportan en un cuerpo vivo, de ahí las vivisecciones en las que observaban el cuerpo abierto, sin una gota de anestesia. 

El objetivo final era dar paso a una guerra a mayor escala, con todo tipo de armas biológicas, para así aplastar por completo a sus enemigos. Este objetivo sí llegó a cumplirse, hasta cierto punto, con varias bombas y químicos siendo lanzados desde aviones japoneses a las ciudades que atacaban. 

Sin olvidar, claro, la comida y agua infectadas que repartían, y que provocaron miles de muertes. 

 

Las víctimas y sus destinos

Se tienen registro de alrededor de 10,000 víctimas, tan solo del escuadrón 731, sin contar los otros escuadrones. Además, las víctimas de los ataques con armas biológicas rondan entre los 500,000.

Una vez que se entraba a este centro no había vuelta atrás. De hecho, de los pocos testimonios que se tiene de estos centros, es de soldados que después se arrepintieron de sus acciones. 

Aun así, gracias a los registros, y estos testimonios, se sabe de las distintas torturas que eran llevadas a cabo. 

Tanta era la deshumanización de las víctimas, que se les llamaba “Murata”, que significa “Tronco”. De esta manera, se hacían incluso bromas sobre cortar dos o tres troncos. 

Entre las enfermedades que allí se estudiaban estaban la peste, el cólera, el tifus, la tuberculosis, la disentería o la viruela. 

Todas ellas eran transmitidas a las víctimas de una u otra forma. Incluso hay registros de víctimas obligadas a mantener relaciones sexuales, para estudiar cuanto tardaban las enfermedades de transmisión sexual como la gonorrea y el sífilis. 

Estos experimentos duraron desde 1932, hasta 1945, terminando a la par de la Segunda Guerra Mundial. Mientras que el uso de armas biológicas a gran escala de parte de Japón duró desde 1942 hasta 1945, según los registros.

Las ciudades de China con los escuadrones de mayor importancia fueron Nankín, Pekín, Cantón y Changchung, aunque también hubo escuadrones en otros países aparte de China. 

En particular, el escuadrón 100, de Changching se centró en las enfermedades que podrían transmitirse a caballos chinos y soviéticos. Por otra parte, algunos escuadrones como el 1855 colaboraron en las investigaciones del 731, especializándose en una sola enfermedad. 

Por si fuera poco, también existieron escuadrones itinerantes, que realizaban sus torturas e investigaciones allí por donde pasaban, probando directamente las armas en pequeños pueblos. 

 

El final de los escuadrones

Con este tipo de crimen tan atroz, lo normal es pensar que, tal y como ocurrió con los nazis que experimentaron en humanos, los japoneses recibirían la misma pena de muerte. Sin embargo, este tema fue pasado por alto, entregando el perdón a los criminales de guerra, a cambio de los documentos en los que se registraban los experimentos.

Esto bajo la excusa de que USA no quería permitir que la información terminara en manos de los soviéticos. 

El encargado de estos experimentos, Shiro Ishii, en vez de obtener cualquier tipo de castigo, falleció por causas naturales, en su casa, en 1960, sin la más mínima muestra de arrepentimiento.

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