La cárcel en Japón, trabajos «forzados» y normas estrictas

La cárcel en Japón

cárcel en Japón

Japón no deja de sorprendernos con su cultura, y su manera, muchas veces única, de hacer las cosas. En esta ocasión, nos enfocamos en un tema que suele pasarse por alto, pero que habla mucho de sus ideales, la forma en que funciona la cárcel en Japón.

Japón no es el primer ni el único país en cuyas cárceles se hace trabajar a sus presos, sin embargo, resalta por la manera en que son tratados, sus normas estrictas, y su seguridad. De hecho, más que trabajadores, podríamos decir que los convierten casi en robots por lo metódico del asunto.

 

Los ideales de Japón

Aún sin necesidad de ir hasta la cárcel en Japón, podemos ver lo estricta que es su sociedad, con normas sociales que buscan mantener la armonía, junto a la presión social de ser alguien «útil», bajo sus estándares.

Se espera que estudies casi todo el día, sin descanso en muchas ocasiones, que estés dispuesto a trabajar largas jornadas laborales, que no seas una molestia para otros. Todo el país se rige en estos ideales de cómo ser un ciudadano ejemplar, y si bien siempre hay quienes se salen de la norma, es poco común que no se mantengan, inconscientemente, alguna de las costumbres arraigadas de la cultura.

En el caso de los criminales, se tiene la visión de que han dejado de ser miembros funcionales de la sociedad, y, por tanto, la mejor opción es reincorporamos a este estilo de vida, de forma un tanto exagerada. Por esto, tienen presos que no pasan ni un minuto de su condena en el ocio, y al salir, se suelen adaptar muy bien.

 

Las normas en las cárceles de Japón

Primero que todo, hay que dejar en claro la razón por la cual este sistema funciona tan bien. Las normas no se detienen en simplemente «mantener el orden», «evitar la violencia» y demás, sino que, cuentan con todo un libro sobre cómo hacer cada cosa.

Cómo levantarse, cómo tender la cama, hablar, saludar, caminar, trabajar, comer, e incluso los gestos y palabras que se prohíben dentro de la misma. En muchas de las cárceles (dejando de lado las de menores, y las de retención corta), se sigue un estilo de vida que llega a ser más fuerte que el militar.

Por supuesto, la falta a cualquiera de estas normas, por mínima que sea, tiene su consecuencia, desde la privación de «beneficios», hasta el castigo en aislamiento. Algunas cárceles incluso llegan a aplicar algún castigo físico, de menor o mayor grado, aunque esto sea técnicamente ilegal.

Es por estas reglas que, a pesar de tener un número limitado de guardias, usualmente 1 por cada 40 reclusos, y estar desarmados, la posibilidad de que alguno se revele, o cause alguna revuelta, son prácticamente inexistentes. Y es que si los reclusos ni siquiera pueden hablar entre sí, y están tan cansados por el trabajo, no hay energía ni tiempo para esto.

Carcel en japon

Los trabajos «forzados«

Hay cierta polémica en esto, pues, si bien hacer que los presos trabajen es algo que ocurre en varios países, la cárcel en Japón destaca al no tener prácticamente nada de tiempo libre, se ha llegado a mencionar que más que presos, tienen «esclavos modernos».

Hay que resaltar que el horario laboral de los presos es de 8 horas al día, 6 días a la semana, por lo que llegan a trabajar, técnicamente, menos que muchos empleados en Japón. Pero, aun cuando acaban estas horas laborales, no se permite el ocio.

Se espera que en todo momento se esté haciendo algo, así sea, leer un libro. El quedarse de pie, o sentado, «mirando a la nada» está prohibido, y resulta en un llamado de atención. Y, aparte de esto, muchas cárceles tienen sistemas educativos, para formar a los presos en muchos ámbitos laborales para cuando al fin termine su condena.

Los trabajos en cuestión suelen ser de fabricación de productos, tales como zapatos u otros, además de trabajos de empresas privadas, y de vez en cuando, construcción. Varía mucho, y en cada uno, se busca formar a los presos para que conozcan por completo cierto campo, y así puedan encontrar trabajo más fácilmente al salir.

 

Un sistema basado en deberes y beneficios

No sirve de nada seguir las normas, si hay diferencia al cumplirlas o no, por esto, para fomentar el buen comportamiento, y el cumplimiento de todas las reglas, se mantiene un sistema de beneficios. Cada uno de los presos ganará beneficios a medida que mantenga el rendimiento, y los perderá de la misma forma, si fallan.

Al principio, es común que todos los presos estén en celdas compartidas, con casi ningún beneficio, y un casi nulo respeto a los derechos humanos básicos. Claro que, esto no significa que sean maltratados directamente, pero sí es una manera penosa de vivir.

A medida que cada uno de ellos cumple con las normas, esforzándose en su trabajo, será movido a una celda particular, se le dará derecho a medios de entretenimiento como los libros y la TV. De tener un desempeño excelente, pueden conseguir algunos minutos más de «tiempo libre», y otros beneficios.

En cuanto a la elección de trabajo, este suele ser al azar, por lo que se espera que todos aprendan a desempeñarse en su trabajo, sin importar las preferencias.

 

El caso de los presos que desean permanecer allí

Hay algo muy curioso en todo esto, y es que a pesar de lo terrible que suena estar allí, algunos de los que han terminado su condena vuelven a cometer pequeños delitos, como el hurto, con la intensión de volver.

Esto usualmente se da en personas de la tercera edad, los jubilados que han sido abandonados por su familia, o que carecen de alguna. Por las condiciones de pobreza, y soledad, además de que la cárcel en Japón en más «suave» en sus trabajos con los mayores, esto se ve como una buena opción para algunos.

Por el contrario, los jóvenes tienden a reincorporarse muy bien en la sociedad.

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