Aokigahara, el bosque más trágico de Japón

Aokigahara

Aokigahara

Tomando en cuenta que seguimos en septiembre, mes de la prevención de estos casos, hoy les contaré un poco más a fondo la historia detrás del famoso bosque donde cientos de personas al año terminan con sus vidas, Aokigahara. 

Este es uno de los lugares con mayor número de casos en el mundo, con cifras que no podemos afirmar del todo, ya que aunque se suelen encontrar algunos cuerpos, no todos tienen la misma suerte, pasando varios años antes de que alguien los vea, o incluso, quedando sepultados y olvidados para siempre. Este es un tema muy delicado tanto en, como fuera del país, quien se toma muy en serio el uso que se le suele dar a este bosque.

 

¿Por qué tantas personas vienen a este bosque con esa intención?

Si bien no son todos, una gran parte de las personas con pensamientos sobre terminar con sus vidas lo hacen porque sienten que de una u otra forma son una carga para los demás, una molestia, o algo por el estilo. En estos casos, su idea de dejar esta vida es una en la que “no causen más molestias”, escogiendo el lugar más remoto y apartado, para que los demás no tengan que volver a preocuparse por ellos.

De hecho, los inicios del uso de este bosque se remontan al siglo XIX, aunque se cree que es utilizado desde mucho antes. En ese entonces, en medio de las guerras y la pobreza, era común que muchas personas mayores, al no ser capaces de trabajar más, tomaran esta decisión, también hay casos de padres que no podían alimentar a todos sus hijos, así que abandonaban a uno o varios en este bosque.

Aun así, el bosque no se hizo realmente famoso sino hasta su mención en dos libros muy populares, el primero, de Seicho Matsumoto en el 1960, en el cual describe a dos amantes que terminaron con sus vidas en aquel lugar. La segunda, una especie de guía para personas que deseaban pasar al otro mundo, en el que mencionaba a Aokigahara como un lugar idóneo para esto.

A partir de entonces la cantidad de muertes aumentó, justamente, gracias a la exposición y publicidad que se le hizo al bosque con todo esto. Por supuesto, esto pasó por menciones en libros, por lo que el impacto que tuvo ya llegado el internet fue mucho mayor, provocando un nuevo y mayor aumento de personas que decidían ir a este lugar con ese propósito.

Tuvo que pasar todo esto para que el gobierno de Japón se diera cuenta que revelar los números solo lograba atraer a más personas, así que con el tiempo dejó de dar un número real, redondeándolo por debajo de los 100 al año, o a veces menos. A este esfuerzo también le sumaron la creación de varios carteles dando frases de motivación, y los números de teléfonos de psiquiatras, psicólogos, y todo tipo de personas interesadas en ayudar a prevenir futuros sucesos.

 

Los voluntarios

Ya que este bosque suele tener constantemente nuevos cuerpos que remover, para darle su correcta sepultura, es necesario tener a ciertos voluntarios que se encarguen de esta tarea, pues no es algo que cualquiera pueda hacer, ni un trabajo por el que se pueda pagar adecuadamente. Otro trabajo voluntario de Aokigahara, es el recorrer el bosque en busca de personas que puedan estar a punto de atentar contra su vida, con el fin de ayudarlos a cambiar de opinión.

 

El pecado

Usualmente a esta forma de morir se le considera uno de los mayores pecados, sin embargo, en Japón es visto muchas veces como algo honorable, como una forma de tomar responsabilidad de ciertos actos. Todo lo contrario a Corea del Sur, que como mencioné en el artículo sobre sus ángeles de la muerte, su religión dicta que acabar con la vida de uno mismo es tan terrible que se debe pagar por ello el resto de la eternidad.

 

La reclusión y falta de expresión

Entre las razones más comunes por las que una persona comienza a tener ideas de acabar con su vida, destacan la soledad y la incapacidad de expresar nuestras emociones, en Japón, esto es algo que ocurre más allá de solo la personalidad, puesto que viene formando parte de su cultura.

Como ejemplo el Honne y Tatemae, en el que los japoneses tienen que mantener la armonía del ambiente social, antes que preocuparse por sus propios problemas o emociones, evitando todo conflicto posible. Por otra parte, los Hikikomori se trata justamente sobre las personas que se encierran, como si huyeran de la vida real, refugiándose en una habitación de 4 paredes.

 

El escándalo de Logan Paul

Este escándalo se refiere a la vez en que este youtuber, Logan Paul, grabó un video dentro del bosque, y mostró sin censura el cuerpo colgante de un hombre, mientras se reía del destino que eligió. Inmediatamente todos sus seguidores comenzaron a atacarlo por hacer semejante falta de respeto, a lo que este simplemente afirmó que fue una mala reacción producida por los nervios, cosa que nadie creó.

 

Curiosidades de Aokigahara

Las brújulas

Debido a las grandes cantidades de hierro magnético en este bosque, todas las brújulas y GPS dejan de funcionar, volviendo extremadamente fácil el que muchas personas se pierdan.

 

Los senderos de hilo

Como las brújulas no funcionan, la opción más común es llevar muchos metros de hilo, para irlos atando en los árboles, de tal forma que no puedas perderte de regreso. Aunque, justamente por su continuo uso, hay mucho hilo por todas partes, así que tienes que saber diferenciar al tuyo correctamente, para no perderte si decides ir a explorarlo.

 

“Atractivo turístico”

No es ningún secreto que el morbo vende, a pesar de que claro, muchas personas van por el simple hecho de ver el paisaje y disfrutar del ambiente. Lamentablemente, algo que ha dificultado la ayuda a las personas que van a este lugar, es la cantidad de extranjeros que llegan a verlo como una especie de escenografía de un filme de terror. Y, por supuesto, no es muy atractivo para muchos tener la posibilidad de encontrar un cuerpo en descomposición mientras admiran los árboles.

 

La quietud

Lo más inquietante, curiosamente, no son los cuerpos, sino el silencio y soledad. Normalmente las aves cantan, y el movimiento de ciertos animales siempre hace un  sonido característico, pero en este lugar, no hay ni siquiera eso. Es como si el tiempo se detuviera, gracias a los árboles no llega el frío del invierno, ni el viento llega a soplar por dejado de estos, y su inusual falta de animales hace dudar mucho sobre lo que puede estar sucediendo realmente en este bosque.

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