Las muñecas kokeshi, tradiciones de la región Tohoku

Muñecas kokeshi

Muñecas kokeshi

Entre los juguetes tradicionales que llegan a tener los niños japoneses, las muñecas kokeshi son sin duda uno de los más interesantes. Con una estética bastante peculiar, estas muñecas de madera existen desde la era Edo, manteniéndose como un ícono de la cultura de la región de Tohoku de Japón, considerado como un amuleto protector, y un excelente souvenir.

Las muñecas kokeshi, si bien no suelen ser tan conocidas fuera de Japón, quedando eclipsadas por otros juguetes y amuletos, dentro de Japón son sumamente populares, siendo uno de los atractivos turísticos de la región de Tohoku. Son fácilmente reconocibles por la simpleza de su diseño, a pesar de que este suele cambiar dependiendo de su ciudad de origen, y sus artesanos.

Al igual que como pasa con otros artículos tradicionales, las personas que se ocupan del oficio de crear a las muñecas kokeshi lo hacen de forma profesional, dedicándose exclusivamente a ello en la mayoría de casos. Gracias a esto, junto a la diversidad de personalidades y técnicas entre los artesanos, todas las muñecas resultan únicas.

Se cree que en un principio las muñecas Tohoku no se les pintaba un rostro, ni mucho menos kimonos, al contrario de ahora, que todas tienen rostros y vestuario que cambian según el artesano, sin embargo, esto no está del todo confirmado. Estos juguetes se hicieron con la intención de que los niños pequeños tuvieran muñecas resistentes y lo suficientemente grandes para no causar problemas.

Con el tiempo se fueron inventando algunas leyendas y cuentos alrededor de estas, lo que las llevó a convertirse en amuletos de la buena suerte, la salud, e incluso la prevención de incendios. Y, claro, al ser la región de Tohoku un pueblo montañoso con aguas termales, el usar la madera para vender recuerdos ayudó bastante a aumentar las ganancias de la región.

 

Su historia

Con alrededor de 200 años de existencia, las muñecas kokeshi comenzaron a fabricarse a finales de la era Edo (1603 – 1868) y principios de la era Meiji, como simples juguetes. Fue ya en la era Meiji que los extranjeros comenzaron a ir constantemente a los pueblos montañosos de Tohoku para visitar las aguas termales, llevándose las muñecas como recuerdos junto a las historias que comenzaron a contarse sobre estas.

Entre sus leyendas más conocidas está la de una curandera anciana que recorre las montañas ayudando a otros, salvándolos de enfermedades mortales. Con su gran conocimiento en medicinas, no había nadie que falleciera a su cargo, por lo que solo verla traía paz y felicidad a los habitantes del pueblo, quienes la reconocían inmediatamente por ser una mujer canosa que cargaba consigo muchas de estas muñecas kokeshi.

Se dice que luego de recuperarte de la enfermedad, la amable anciana te regalaba uno de sus amuletos, para que de esta manera el paciente no volviera a caer enfermo. Todo esto, junto a las incontables historias sobre las mágicas y curativas aguas termales de la región, era más que suficiente para que los extranjeros no dudaran en comprarlas para asegurar la buena fortuna.

Además, dependiendo de la madera con la que se hiciera, se le atribuían propiedades “contra incendios”, que no debían faltar en ningún hogar japonés. Hoy en día se consideran coleccionables, por lo que los que visitan la región con frecuencia usualmente compran alguna para ellos mismos, o para regalar a otros.

Recordemos que los japoneses tienen por costumbre entregar regalos a las personas “cercanas”, luego de hacer un viaje. Estos regalos suelen ser alguna cosa pequeña y barata, pero de calidad, que representa al lugar que se visitó.

Munecas kokeshi

¿Cómo se fabrican?

Aunque las muñecas kokeshi son simples, sin extremidades, y constan únicamente de la cabeza, usualmente más grande, y el cuerpo, tallado en forma de cilindro, su apariencia puede cambiar mucho dependiendo de dónde se haya creado. Aun así, todas son hechas en ebanistería, con una silueta de madera bastante característica según si es de Aomori, Akita, Iwate, Miyagi, Yamagata o Fukushima. El arte del rostro y el diseño del kimono de la muñeca suele ser heredado de maestros a aprendices, no obstante, esto es usado solo como base, es responsabilidad de cada artesano marcar la diferencia en cada una de ellas, dándoles su propio estilo, cosa que termina en aspectos extremadamente diferentes dependiendo de la edad y el carácter del artesano en cuestión.

Usualmente, se fabrican con madera de cerezo o cornejo, y, como suele ocurrir entre los artesanos de varias ramas, estos tienen que crear también sus propias herramientas, para que se ajusten mejor a sus manos, y les sean mucho más fáciles de manejar. Así mismo, los pinceles que se utilizan para el arte de la muñeca se hacen con pelo suave de comadreja, y, en su mayoría, las muñecas kokeshi tradicionales se limitan a los colores negro, rojo y verde, aunque también se pueden conseguir en más variedad de colores.

Finalmente, todas las muñecas se sellan con una cera especial para que no se dañen con el uso y el tiempo.

 

East Japan Project

Algo curioso de estas muñecas, y sobre Fukushima, la prefectura que sufrió el terremoto, tsunami y problema nuclear del 2011, es el East Japan Project, de Kengo Kuma, un proyecto que usó a estas muñecas para volver a llamar la atención de los turistas hacia Fukushima, con la intención de atraerlos. Al igual que las otras prefecturas de la región de Tohoku, Fukushima cuenta con su propio diseño único de muñecas kokeshi.

Se espera que con el tiempo todas estas iniciativas, como la del nuevo parque de Pokémon, mejoren la imagen de Fukushima, así como la economía de la región.

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