La homosexualidad en Japón, ¿son homofóbicos?

La homosexualidad en Japón

Homosexualidad en Japón

Ha habido mucha polémica sobre si Japón es homofóbico o no, debido a que si bien no tienen leyes contra la homosexualidad en Japón, tampoco les permiten a las parejas del mismo sexo casarse, cosa que resalta bastante, al ser de los pocos países desarrollados que no lo permite.

El sí Japón es un país homofóbico o no es algo que sin duda interesa a muchos, sobre todo a la comunidad LGBT+, quienes se están esforzando constantemente por conseguir la aceptación en cada país. Sin embargo, al contrario de como sucede en la mayoría de países, el explicar el punto de vista japonés sobre el tema es mucho más complicado de lo que parece.

 

La homosexualidad en la historia de Japón

Japón hasta cierto punto nos puede recordar, en este aspecto, a la antigua Grecia, ¿por qué? Por su glorificación del amor y las relaciones gais entre sus guerreros. 

Aunque pueda ser difícil de creer, en la antigüedad de Japón eran comunes las relaciones entre los samuráis, e incluso era considerado el tipo de amor más puro, mientras el matrimonio era visto como una mera cuestión de estatus. En aquella época eran tan comunes los matrimonios arreglados que era casi imposible ver un verdadero matrimonio por amor, al igual que como ocurrió en occidente en su momento. 

Al ser de esta manera, las relaciones fuera del matrimonio, así como las relaciones homosexuales, no eran del todo mal vistas, y se tenían ciertas costumbres, como las de regalar jóvenes a los señores feudales, emperadores y otros más. Esto es algo muy distinto a lo que solemos imaginar de Japón, pero que es algo que ha ocurrido en algún punto de la historia de la mayoría de países.

Y claro, como olvidar el hecho de que las parejas casadas podían llegar a odiarse tanto, que los samuráis debían dormir con la katana a un lado, para así poder defenderse rápidamente si sus esposas intentaban asesinarlos mientras dormían. 

Algo curioso es que los monasterios budistas era donde más se veía la homosexualidad, y era tratado con completa normalidad. Tenemos constancia de todo esto en el arte antiguo japonés, donde abundan estos temas, además de su historia, tal y como se puede apreciar dentro del Kojiki, el texto japonés más antiguo e importante de Japón.

 

¿Cuándo cambió esto?

En la era Meiji, período en el cual Japón entraba en contacto con otras culturas, dejándose influenciar por estas. En aquel entonces, en 1873, al ver que la homosexualidad era algo mal visto por el resto del mundo, considerándose un pecado, se creó una ley que prohibía la sodomía, es decir, el acto sexual anal. 

Por suerte para los japoneses, que parecen esos jóvenes que cambian toda su actitud por una moda en esta ocasión, realmente la ley no duró mucho, en gran parte por la oposición que tuvo, ya que no puedes prohibirle a alguien que deje de hacer algo que lleva siglos o incluso milenios existiendo sin ningún problema. De esta forma, solo 7 años después, en 1880, esta ley de abolida, y no se han vuelto a tener leyes contra la homosexualidad en Japón, aunque dependiendo de la prefectura han llegado a haber algún que otro caso de discriminación.

 

¿Pueden dos personas homosexuales mostrar su amor en público?

Ya en la actualidad, la respuesta es más sencilla de lo que parece, es simplemente un rotundo no. Dos personas homosexuales en Japón, están moralmente obligados a no mostrar su amor con afecto, es decir, no pueden darse besos, muchos abrazos y por supuesto, no pueden tener momentos íntimos en público.

Ahora, esto en realidad no es por homofobia, y es ahí cuando muchas personas lo confunden con ello. No se puede mostrar afecto en público, independientemente de qué género tenga tu pareja, ¿por qué? Porque las muestras de afecto son consideradas algo íntimo, privado, y sumamente vulgar si es hecho en la calle. 

No importa si eres heterosexual, homosexual, travesti, poli amoroso… Todos por igual deben ser educados y no incomodar a las personas de alrededor por estarse besando en la calle, o peor aún, manoseándose o cualquier cosa por el estilo. Esto ya entra dentro de las normas morales de Japón, y es tan importante como no hablar fuerte en lugares cerrados, como el metro, oficinas y demás, ya que se considera molesto.

Ahora, las parejas de cualquier tipo pueden mostrar su amor a los demás caminando tomados de la mano, o combinando sus atuendos, cosa para la cual hay tiendas específicas con atuendos a juego. Si bien no te podemos asegurar que no haya ni una sola persona homofóbica en las calles, en su gran mayoría no se le dará importancia a quien sea tu pareja, y los japoneses, que como ya he mencionado suelen evitar los conflictos, no se empeñaran a decirte cosas malas, al menos claro, que alguien en específico tenga ideas homofóbicas.

Homosexualidad en el trabajo y escuela

En este caso, se espera que no estés contando abiertamente tus preferencias sexuales, a menos que sea preguntado directamente, pero en la mayoría de casos esto no afecta el trabajo. En cuanto a la escuela, es más probable que haya algún caso de bullying, pero aun así no es algo que se dé siempre, y siempre puedes buscar ayuda. 

Homosexualidad en Japón

El matrimonio

Actualmente se están llevando a cabo campañas para conseguir que los matrimonios homosexuales sean legales, cosa que ha logrado que en un par de prefecturas ya exista un tipo de certificado matrimonial entre personas del mismo sexo, que si bien no tienen el mismo peso legal, permite que la pareja pueda recibir ciertos beneficios comunes en el matrimonio, como tomar decisiones médicas, ser heredero si la pareja fallece, y algunos más.

 

La presión social

La presión social es un tema que siempre se debe tocar cuando hablamos de Japón. En este caso, la presión por casarse y tener una familia es tanta que crea un rechazo hacía los homosexuales. 

Un buen ejemplo de esto en el trabajo, es que en muchas empresas ascienden a los hombres de su puesto cuando se casan y tienen hijos, ya que se considera que ahora tienen más responsabilidades, cosa que no ocurre con un homosexual, ya que no es tomado como un matrimonio real, y aunque lo fuera, al ser del mismo sexo, no se considera que haya una carga mayor en el hogar. Por el lado de las mujeres, se espera que estén casadas antes de los 30, por lo que el ser lesbianas llega a ser mal visto por familiares, que esperan que «superen esa etapa», y se casen pronto.

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