Amezaiku, esculturas tradicionales de caramelo

Amezaiku

Amezaiku

El Amezaiku es una de esas cosas que nos hace recordar la belleza de lo efímero, algo que suele ser muy admirado en común, desde los pétalos de cerezo caen tan rápido como llegan, hasta bellas y diminutas esculturas hechas de caramelo y colorante comestible, para ser devoradas luego de tanto esfuerzo.

La belleza de esta tradición japonesa se encuentra en el pensamiento de que todo tiene su momento y lugar, y sobre todo, en el sentimiento de libertad y paz que trae consigo el destruir, consumir o regalar algo en lo que hemos puesto todo nuestro esfuerzo y concentración. Por esto, el Amezaiku recuerda mucho a los mandalas, y el cómo, originalmente, eran hechas por monjes con arena de colores, para luego destruirlas cuando ya se había finalizado. 

Lo cierto es que el Amezaiku es un arte que estuvo a punto de ser completamente olvidado, pero logró volver a surgir gracias a un joven que hace unos cuantos años comenzó a aprender de forma autodidacta, con una dedicación admirable, que no descansó hasta lograr abrir la primera tienda y taller de Amezaiku actual en Tokio. Lamentablemente, a pesar de lo bien recibido que es este arte por los japoneses, y lo sorprendentemente bello, al día de hoy solo existen dos tiendas en todo Tokio, y unos cuantos artesanos, por lo que sigue siendo una tradición en “peligro de extinción”.

 

¿Qué es el Amezaiku?

Esta tradición se trata de un dulce hecho enteramente de caramelo y colorante, el cual es esculpido por un artesano dedicado a este trabajo. Estas esculturas pueden ser de cualquier cosa, sin embargo, lo común es ver figuras de animales y flores y, lo más increíble del Amezaiku, es ver la cantidad de detalles, junto con la transparencia del caramelo que, si no se le añade colorante, es tan claro como el cristal.

 

¿Cómo se prepara?

Para elaborar este dulce artesanal se necesita solamente el caramelo y unas pequeñas tijeras o pinzas, y por supuesto, mucha práctica.

Comenzamos calentando el caramelo a unos 90º C, para luego tomar una bola del tamaño que se quiera esculpir, el cual suele ser pequeño. A Partir de esto comienza el proceso de esculpido, utilizando solo las manos y las tijeras o pinzas, en un periodo de tiempo corto, pues solo se dispone de unos 5 minutos para darle la forma, y unos 30 para agregar detalles, ya que debe estar listo antes de que se enfríe.

Cabe destacar que en este tipo de escultura en ningún momento se agrega más material, sino que la pieza es hecha únicamente del trozo de caramelo que fue tomado desde un principio, razón por la que debe medirse bien el tamaño y no desperdiciar el material, aunque claro, esto igualmente es algo que se logra con la práctica y dedicación.

Cuando el caramelo ya empieza a enfriarse, o está ya frío, puede utilizarse un bisturí u otro objeto similar para los últimos detalles. Al finalizar se puede escoger cualquier colorante comestible para las decoraciones, pero algunos prefieren dejarlo sin color, y que se parece mucho al cristal de esta forma.

Amezaiku

¿Dónde se puede conseguir?

Como ya mencioné, la cantidad de tiendas es sumamente limitada, por lo que además de escasos, llegan a ser costosos los Amezaiku, pero sigue siendo lo suficientemente accesible para que casi cualquier persona pueda darse el gusto de comprarlo al menos una vez. 

Aunque pueden llegar a encontrarse un par de tiendas más en Japón, solo existe un taller dedicado a enseñar la técnica, clases a la cual suelen asistir personas comunes, que más que dedicarse a ello simplemente quieren aprender algo nuevo.  

 

Shinki Tezuda

El dueño de esta tienda y taller, Shinki Tezuda, es bien conocido por su amor a este arte, el cual lo llevó a comenzar sus estudios autodidactas desde los 20 años, en el año 2010, hasta el año 2013, cuando, con una excelente técnica, decidió abrir su negocio, con la intención de no solo vivir de su arte, sino también de fomentar la práctica de esta tradición, con la esperanza de que más personas decidan dedicarse al Amezaiku.

 

Taller de Asakusa

En este taller se enseña a crear un Amezaiku con forma de conejo, en una clase que dura poco más de dos horas, y es dictado en japonés. Pero, si quieres probar, pero no sabes japonés, no te preocupes, pues se da el material didáctico con la traducción al inglés, e incluso, con solo el hecho de seguir lo que la otra persona hace, puede realizarse el taller sin necesidad de comprender del todo el japonés.

Aun si no se quiere hacer el taller, puede llegar a verse a los artesanos trabajar habilidosamente, pues usualmente estas esculturas se hacen a la vista, puesto que en un inicio esta era la mejor forma de atraer interesados.

 

El origen

El Amezaiku es un arte muy antiguo, se cree que proviene del siglo VIII, época en el cual este dulce no era para las personas, sino para los dioses, a quienes se les era entregado como una ofrenda hecha por los sacerdotes y monjes, para apaciguar a los dioses y pedir por la protección de las aldeas y pueblos.

Esto continuó por bastante tiempo, hasta el periodo Edo, en algún momento entre 1603 y 1868, tiempo en el que todas las artes estaban floreciendo, tomando mucha más importancia. Fue entonces que el Amezaiku fue comenzando a crearse por personas comunes, y consumido por las mismas.

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