Despedir es un tabú en Japón

Despedir es un tabú en Japón

Despedir es un tabú en Japón

Siguiendo con el tema de “Ganbatte”, y el cómo los japoneses se esfuerzan toda su vida por cumplir con sus obligaciones familiares, sociales y de trabajo, llega un problema, social que afecta directamente a las empresas. Resulta que gracias al gran esfuerzo que hacen los empleados, se tiene un concepto de lealtad casi familiar, o incluso más importante que la familiar, por lo que a la hora de deshacerse de personal, despedir es un tabú en Japón.

Técnicamente sí, cualquier empresa en Japón está en todo su derecho de despedir a cualquiera que ya no le sea útil, sea porque la persona no está produciendo lo que se le solicita, o porque su puesto de trabajo se volvió inútil, cosa que pasa cuando cambias la mano de obra humana, por la robótica, como ejemplo.

Pero, si lo hace, toda la empresa quedará mal, socialmente hablando, la prensa se lo comerá vivo, y muchas personas dejarían de solicitar empleo allí, así como sus usuarios o clientes pueden dejar de comprar, por solidaridad con sus compatriotas. Y es que en Japón se creó la idea de que un trabajo es para toda la vida, que es la prioridad ante todo, que si no tienes un trabajo estable, no eres nadie, cosa que en su momento logró hacer que Japón pasara de ser un país devastado por la guerra, a la segunda potencia del mundo en solo dos décadas.

Aún hoy en día, este concepto de trabajo hace que los japoneses mantengan su lealtad con el trabajo, esforzándose cada día, permitiendo que la empresa en cuestión avance y crezca, pero, a su vez, esto trae muchos problemas.

 

Nuevo siglo, nuevos empleos

En todo el siglo XX no existió ni un solo “community manager”, es más, ni existía todavía Facebook, Twitter ni Instagram. Lo que sí existían, eran personas que hacían trabajos monótonos, como doblar cajas, empaquetar productos, y otros trabajos por el estilo. 

Es cierto que en empresas pequeñas siguen existiendo empleados que hacen esto, pero en empresas grandes, cuando cambian de la mano de obra humana, a la máquina, son muchos los empleos que se pierden, y lo peor, es que se ven en la encrucijada de no poder despedirlos, ya que va en contra de la cultura japonesa despedir a alguien que lleva unos 10 o 50 años en la empresa, porque su empleo ya no existe. Es aquí cuando surgen dos opciones, no cambiar a las máquinas, y seguir con los empleados, o hacer que ellos renuncien por su propia cuenta. 

Empresas como Sony, Toshiba, y muchas más, se han visto en este tipo de situación, sobre todo Sony, que solía tener empleos de fabricantes de cintas para casetes, cosa que ya no se vende, ni es utilizado hoy en día. En este caso, ni siquiera puede decirse que fuera culpa de Sony, pues no tiene más opción que “actualizarse o morir”.

Ahora, ¿Cómo pueden estas empresas lograr que los empleados renuncien por su propia cuenta?

Despedir es un tabú en Japón

Las salas de exilio

Esta es una de esas cosas que solo existen en Japón, las salas de exilio. Estas salas son cuartos exclusivos para las personas que la empresa quiere despedir, en las cuales, los colocan a hacer trabajos inútiles y estúpidos. Estas tareas pueden ser:

  • Contar la cantidad de mosquitos que entran a la sala
  • Ver programas de infomerciales, buscando cualquier anomalía
  • buscar errores gramaticales en los informes

Estos son solo un par de ejemplos, y claro, todo lo que se le manda a hacer a la persona, tiene que estar escrito en un informe que presentan cada día. Básicamente, les pagan por no hacer nada, o hacer tareas muy tediosas. Todo esto con una cámara apuntándoles para saber que están haciendo su trabajo en todo momento, sin distracciones. 

La idea de este castigo, es hacer que la persona se canse, que se sienta inútil, y se desespere, al punto en que no pueda seguir con esto. A su vez, su superior en todo momento le ayuda a conseguir su próximo empleo (si la razón de su despido es algo externo a la persona, y no un problema personal). 

 

Despedir individualmente

Por supuesto, no solo se trata de despidos a gran escala, sino de despidos a personas que no cumplen con su trabajo, o lo hacen mal, así como las personas que se llevan mal con sus compañeros a un grado en que termina estorbando a la empresa. En cualquier caso, grande o pequeño, es muy difícil para la empresa despedirlo, a menos que sea un problema legal, como un robo, acoso, o fraude. 

En estos casos también utilizan la sala del exilio, pero además, dependiendo de si la empresa tiene varias sedes, pueden enviarlo a la más lejana de su hogar, sin ningún tipo de aumento salarial, para que se le genere un gasto lo suficientemente grande como para que quiera cambiar de empleo. Ciertamente, esto es demasiado complicado para algo tan sencillo como despedir a un mal empleado, pero si en algo destaca Japón, es en seguir las costumbres y normas culturales sobre todas las cosas, por lo que no se puede hacer mucho en estos casos. 

¿Qué opinas de esto? ¿Serías capaz de estar durante años en una empresa, haciendo estas tareas tediosas que nada tienen que ver con tu carrera o lo que te gusta, con tal de no irte? Hasta cierto punto puede parecer una buena opción, ya que se hace muy poco, pero el desgaste del horario laboral, más las horas extras casi obligatorias que se hacen en Japón, y el ambiente laboral al que se es sometido, estando solo, sin distracciones, puede terminar siendo una pesadilla para muchos.

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