Takumi, la dedicación y vocación

Takumi

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Los Takumi son personas dedicadas a un tipo de artesanía o arte, como puede ser un chef, un bordador, tejedor, escultor… Pero, su gran diferencia con los demás practicantes, estudiantes o “especialistas” en su misma área, es la gran cantidad de esfuerzo y dedicación que superan toda expectativa, junto al firme pensamiento de que sin importar que tan alto estén, deben seguir practicando, mejorando día a día, sabiendo que siempre pueden ser mejores.

Más allá de querer ser el mejor en algo, ser un Takumi representa un verdadero amor por la técnica que se practica, puesto que si bien en cualquier otro lugar se le considera un experto a las personas que poseen sus títulos y varios años de experiencia, los Takumi solo pueden ser considerados como tal luego de un mínimo de 60,000 horas de experiencia. ¿Qué significa esto? Que para ser un Takumi debes tener mínimo 30 años de experiencia de práctica y mejora continua, eso calculando que le dediques a esto unas 8 horas al día, durante 250 de los 365 días del año, es decir, con solo 15 días de descanso al año. 

Con semejante cantidad de horas, es imposible que no tengan una técnica bien definida y “perfecta”, pero aún con ello, no se detiene allí, sino que siguen en su camino de aprendizaje por el resto de sus vidas. Esto nos deja claro lo importante y difícil de ser un Takumi, además de mostrarnos la razón por la cual importantes empresas los contratan para ser la base de sus proyectos, como ocurre en la empresa automotriz, dónde el diseño, creación y evaluación suele pasar por más de un Takumi. 

 

La constancia y perseverancia en su máximo esplendor

Mientras la mayoría de nosotros tenemos que recurrir casi que a la intervención divina para lograr mantener la constancia en algo, razón por la cual existen amuletos como el Daruma, los Takumi, y los aspirantes a convertirse en este tipo de “maestro”, parecen tener muy en claro lo que quieren, y lo que harán por el resto de su vida.

Imagina tener una meta tan grande y fuerte que sepas que estás dispuesto a dedicarte en cuerpo y alma a ello, seguramente más de uno tendrá su pasión, pero ¿puedes decir que no procrastinas al menos un poco? La constancia y la dedicación son cosas que se han ido perdiendo cada vez más, al paso de los días, y con la llegada de las nuevas tecnologías. 

Ahora todo está al alcance de un clic, cualquier conocimiento, la muestra de cierta técnica, formas de acelerar el aprendizaje, o de fingir tenerlo… Entre este frenesí de querer tenerlo todo para ya, muchas personas incluso llegan a perder la capacidad de concentración, siendo incapaces de siquiera terminar un buen libro por ser muy largo, u olvidando cualquier cosa aprendida porque sabe que puede volver a tener ese conocimiento en el momento en que vuelva a buscarlo. 

Aquí tenemos como resultado dos cosas, por una parte la tecnología sigue avanzando, tomando muchos empleos que requieren poca formación, o con tareas repetitivas y, por el otro lado, tenemos a una minoría formándose arduamente en las cosas que realmente les interesa, dejando ambos casos, de lado, a las personas que apenas se forman, no llegan a destacar en nada en específico y simplemente se dejan llevar por lo que suceda a continuación. 

Podemos llegar a pensar que estas mismas tecnologías podrían llegar a “quitarle el empleo”, a los artesanos, al lograr crear su trabajo en masa, sin embargo, el artesano sigue manteniéndose en pie, y lo seguirá haciendo, gracias a la creatividad y autenticidad de sus obras, puesto que hoy en día, con tantos productos hechos en masa, la exclusividad es el verdadero producto de lujo. Aquí de nuevo destaca la empresa automotriz, que al emplear varios Takumi en la producción de sus autos, logran perfeccionar cada centímetro del mismo, sin dejar de lado ni un solo detalle.

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El Kaizen

Todos hemos oído sobre todas las cosas buenas que los japoneses tienen para enseñarnos, con técnicas milenarias para alejar la pereza, concentrarse, mejorar, mantener la armonía… Como ya se ha mencionado en este blog, no es ni remotamente cierto que todos los japoneses sean el vivo ejemplo de todos estos buenos valores, puesto que siguen siendo humanos, como cualquier otro, sin embargo, muchos de ellos si llegan a emplear estas cosas de las que tanto se habla en el exterior, y que realmente deberíamos adoptar para mejorar ciertos aspectos de nuestra vida. 

Entre todo esto está el Kaizen, que se refiere justamente a la misma técnica de mejora constante que utilizan los Takumi. La razón del nombre distinto, es justamente debido a que en su momento se utilizó para llamar de alguna forma a todo este esfuerzo en un libro que pronto se volvería un éxito internacional, lo que provocó que el público occidental comenzará a conocer a Japón por estas prácticas, comenzando el pensamiento colectivo de que Japón es la cuna de la constancia y conductas estrictas.

 

La obsesión

Hablando de 30 años de mejora continua, y un fuerte sentimiento de seguir aprendiendo durante toda la vida, es fácil ver esto como un tipo de obsesión, y no se está del todo equivocado, puesto que un Takumi es el tipo de persona detallista, que ya conoce su oficio tan bien, y pone tanto empeño en ello, que la más mínima falla es razón suficiente para no considerar un trabajo adecuado. Así mismo, incluso si el producto está perfecto, no se contentan con ello, buscando siempre nuevas maneras de hacerlo aún mejor. 

Sin duda alguna, no es algo que pueda llegar a hacer cualquiera, aun si tiene una fuerte pasión por su carrera. Solo queda decir, que estas personas serán las que sigan manteniendo el trabajo humano por encima de cualquier máquina, permitiendo a las empresas y sus productos seguir creciendo y experimentando.

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