Furoshiki, el arte japonés de envolver regalos

El Furoshiki

Furoshiki, el arte japonés de envolver regalos

En Japón pareciera haber todo tipo de técnicas para cada cosa en esta vida, y el envolver cosas con un trozo de tela, conocido como Furoshiki, es uno de estos casos.

Se trata de un arte, en cierta forma parecido al origami, en el cual se utiliza una tela cuadrada para envolver todo tipo de objetos. Tanto en el pasado como en el presente, se suele usar con dos propósitos, como decoración para regalos, o como algo práctico, para llevar cosas, como una bolsa, de manera más estética.

 

¿Un invento de Japón?

Por supuesto, emplear un trozo de tela para este tipo de propósito, el de cargar, o guardar algo, es algo que se hace en todo el mundo, no obstante, la diferencia radica en la belleza de la propia tela, y el cómo es doblada. Con muchos tipos de dobleces, adecuados para cualquier situación, Japón destaca incluso con algo tan aparentemente sencillo como esto.

Lo más parecido que podemos encontrar a esto, en la actualidad occidental, es la típica imagen de alguien de bajo rango económico que transporta sus únicas pertenencias en una especie de saco. Otro ejemplo es de algunos artesanos que colocan sus productos en una tela, usualmente en el suelo, y usan esta misma para llevarlas.

Si nos vamos al pasado, el uso de telas puede llegar a verse en lo que es la envoltura de un regalo costoso, de las clases sociales altas, pero aun así, esto era algo poco frecuente, y no contaba con los particulares diseños y dobleces del Furoshiki. En ambos casos, su utilización decayó con el paso de los años, aunque en Japón se sigue conservando este arte, por lo tradicional de la cultura japonesa.

Furoshiki, el arte japonés de envolver regalos

El Furoshiki a través de la historia

Si bien el empleo de distintas telas se utilizó desde mucho tiempo atrás para envolver o empacar cosas, lo que se conoce como Furoshiki tiene sus inicios en el periodo Nara, que comprende desde 710, hasta 794. En ese entonces, era empleado mayormente para envolver objetos budistas de importancia, era una práctica con unas reglas muy marcadas.

En el posterior periodo Heian (794 – 1185), el Furoshiki pasó a usarse para envolver la ropa de los nobles, pasando a ser doblados y amarrados de nuevas formas mucho más estéticas y llamativas. Así mismo, los patrones de la tela, junto a su calidad, consiguieron mucha más variedad.

Fue finalmente en el periodo Muromachi (1336 – 1573), cuando comenzó a extenderse su popularidad en las demás clases sociales de Japón. Su uso resultaba muy conveniente, al poder elegir telas de cualquier tamaño, mientras fueran cuadradas, para transportar o regalar cosas de mejor manera a como se hacía habitualmente.

Aun así, seguía siendo bastante desconocido por los japoneses en general hasta el periodo Edo (1603 – 1868), periodo conocido por la importación de todo tipo de costumbres extranjeras. En este tiempo, comenzaron a abrirse muchos Onsen, los famosos baños termales.

En este lugar, al tener que dejar todas tus pertenencias y ropa de lado, era muy fácil que se confundieran con los de otro cliente. Por esta razón, el empleo de Furoshiki, con sus patrones únicos y llamativos, permitía que reconocieran fácilmente sus pertenencias, a la vez que servía para llevarlo de un sitio a otro.

De hecho, el nombre Furoshiki proviene de las palabras «mantel de baño», ya que era conocido por este uso en particular. Luego de esto, se extendió entre los comerciantes, que vieron lo útil de este producto, llevándolo al resto de Japón en sus viajes y comercios.

 

Su uso actual y el medio ambiente

Si hay algo que nunca falta, es un Furoshiki con un buen Obento (comida para llevar) dentro del mismo. Este es el empleo más común que se puede encontrar en Japón, ya que tiene el propósito de ser tanto una «bolsa» para sostenerlo, como un pequeño mantel para comer.

Esto es algo que podemos ver sin necesidad de ir a Japón, en cualquier anime, serie, película o fotografía. Aunque, por supuesto, hay mucho más empleos actuales aparte de este.

En el caso de los regalos, recordemos que Japón es un país donde sus ciudadanos se sienten obligados, socialmente, a entregar cientos de regalos a sus conocidos en ciertos días del año, o en eventos particulares. Uno de estos casos es el día de San Valentín, dónde es usual enviar chocolates baratos a todos los compañeros, o en año nuevo, que se envían tarjetas de felicitación y postales.

Con todo esto, el dar un regalo «real», a alguien que nos importa, se vuelve un tanto más complicado, ya que debe destacarse de los regalos genéricos que se dan a los conocidos. Aquí entra el Furoshiki, que puede ser de una tela simple y barata, hasta de seda bordada, y mucho más.

Al usar este tipo de envoltorio «especial», que sale un tanto costoso a la hora de enviar regalos en masa, se da a entender la cantidad de atención al detalle que se puso en el mismo, sobre todo si tomamos en cuenta el tipo de doblez. Por supuesto, está es solo una de tantas opciones para demostrar la importancia del regalo, pero una bastante valorada.

Por otra parte, podemos ver su uso como «bolsas», a la hora de ir al supermercado, o hacer cualquier tipo de compra. Lo más resaltante de este punto es lo mucho que ayuda a reducir el consumo de plástico en Japón, sobre todo entre las personas mayores.

Al ser un tipo de tela mucho más resistente y duradera, no es ninguna sorpresa que pueda ser un sustituto a las bolsas de plástico. Pero, claro, para esto aún se necesita tiempo y más medidas.

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