Dangun, el mito vs la realidad de la fundación de Corea

El mito vs la realidad de la fundación de Corea

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Corea, al igual que Japón, tiene un mito sobre cómo sus líderes llegaron al poder, dándoles incluso el linaje de los dioses, para que así su autoridad no pueda ser desafiada.

En este post te contaré la historia mitológica de la fundación de Corea, y su contraparte real, para entender mejor el contexto de este país, y cómo está costumbres pasadas de idolatrar a los líderes afectan a la vida actual de los coreanos. 

 

El mito de Dangun

Se cuenta que hace 4,400 años aproximadamente, en el reino de los cielos, existió Hwanin (señor de los cielos), un hombre que vivía tranquilo entre las nubes, sin ninguna preocupación. Este hombre tuvo un hijo llamado Hwanung, este, al contrario de su padre, no sé contentaba con lo que el cielo tenía para ofrecerle, por el contrario, ansiaba bajar a la tierra, caminar entre sus montañas y valles, sintiendo las emociones de los humanos. 

Al principio Hwanin pensó que este sería un simple capricho qué pasaría con el tiempo, pero al ver que su hijo seguía insistiendo en vivir en la tierra, haciéndose cada vez más fuerte su deseo, no tuvo más opción que permitirle ir, no sin antes asegurarse de que viviera en un buen lugar, y tuviera la ayuda necesaria. Por esto, Hwanin escogió para su hijo una de las mejores tierras, y envío con Hwanung a 3,000 sirvientes para que no le faltara ni le pasara nada. 

El lugar escogido fue la Montana Taebaek, y para asegurar una tierra próspera, Hwanin se aseguró de que siempre la lluvia fuera perfecta para hacer crecer la vegetación. Cómo única condición, le pidió a Hwanung que fuera bueno con los humanos, siendo el gobernante de estas tierras, enseñando todo lo que sabe, y guiandolos hacia un buen futuro. 

De esta forma, Hwanung comenzó a vivir entre humanos y, siguiendo la petición de su padre, le enseñó a los humanos sobre la moral, las leyes, la agricultura y mucho más. Fue gracias a esto que los humanos llegaron a un punto en que su calidad de vida era tal que incluso los animales querían convertirse en humanos, tal y como fue el caso de una osa, y un tigre.

Mientras todos celebraban la abundancia y felicidad que había traído Hwanung consigo, estos dos animales le rezaban cada día con la esperanza de que los convirtieran en humanos, para así vivir ese paraíso. Sin embargo, Hwanung, en vez de convertirlos tal y como ellos le pedían, les dió instrucciones sobre lo que debían hacer para lograr su objetivo.

Las instrucciones eran simples, pero extremadamente difíciles de cumplir, sobre todo para el tipo de animales que eran. Para ser humanos, ellos debían ingerir solamente artemisa y ajo durante 100 días, en los cuales no podían permitir estar bajo la luz solar.

Si bien ambos animales estaban muy entusiasmados, por lo que fueron a una cueva y comenzaron a seguir las instrucciones de Hwanung. Lamentablemente el tigre no duró mucho, pues con su apetito fue incapaz de quedarse más de un par de días, la osa, por otro lado, logró completar el tiempo establecido.

Gracias a su devoción, la osa se convirtió en una mujer llamada Ungnyeo. Con esta nueva forma inició su vida de dicha y felicidad, pero aún así, había algo que no podía obtener, y que comenzó a ser su nuevo deseo, así que volvió a rezar sin cansancio pidiendo a los cielos que le consedieran lo que más anhelaba.

Este deseo era el de ser amada, y poder casarse. Cómo todo ser, se sintió en la necesidad de buscar a su pareja, y Hwanung, quien nuevamente se sintió conmovido por ella, al verla pedir tan fervientemente esto, decidió casarse con ella. 

Con el tiempo ambos tuvieron un hijo llamado Dangun, quien al crecer sería el sucesor del emperador Yao, y en su reinado, construyó una ciudad amurallada llamada Pyeongyang, unió a su territorio, y lo llamó Jodeon.

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La historia real

Si bien la osa y el tigre jamás existieron, Dangun sí fue una persona real que vivió y gobernó en aquella época, siendo considerado un sabio y, en algunos casos, un chamán (recordemos que estos eran parte de la sociedad coreana de antaño). Al igual que cómo ocurre con el primer emperador de Japón en el Kojiki, a Dangun se le atribuyó esta historia para aumentar su poder político, al hacer que las personas de aquella época realmente pensaran que provenía del linaje de los dioses. 

Fue gracias a esto que se creó la idea de «preservar el linaje» entre los coreanos, quienes pensaban que todos provenían de un mismo linaje, y por ello tenían rasgos característicos. Si bien está idea era rota por alguna que otra persona, el rechazó hacía los mestizos aumentó con la llegada de los muchos invasores que tuvieron durante su historia, ya que la idea de mantener la sangre intacta los ayudaba a superar todo este conflicto. 

Incluso hoy en día es común que se refiera de forma despectiva a un mestizo, y claro, el idolatrar a los líderes es algo que se sigue haciendo en Corea del Norte, dónde la propaganda se encarga de hacer parecer al líder dictador cómo un santo y todopoderoso. Sin duda es un truco que seguiremos viendo, e incluso se ha comenzado a ver en otros países que se encuentran bajo dictadura. 

La figura de Dangun es tan importante que en Corea del Sur hay un día festivo para honrar a Dangun y celebrar la fundación de Corea. Por otra parte, en Corea del Norte no se considera festivo, pero aún así se rinde homenaje a Dangun en su mausoleo.

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