Fundación busca mejorar las condiciones de los animadores  

Fundacion busca mejorar las condiciones de los animadores  

Una de las polémicas que más se ha mantenido sobre la industria del anime se trata de las terribles condiciones de los animadores.

Esto ha llevado incluso a la denuncia de varios estudios de animación, por muchos empleados que han denunciado, o que incluso han llegado a morir por exceso de trabajo. Todo esto, para poder traer cada temporada cientos de animes con fechas imposibles. 

Ante esta problemática, han surgido algunas fundaciones y activistas que buscan mejorar tanto el trato de los animadores, como la calidad de las obras. 

Sueldos miserables

El primer problema de las condiciones de los animadores de anime en Japón es el dinero. El pago de los animadores, al contrario de la mayoría de los trabajos en Japón, no es por horas, o cualquier otra medición de tiempo, sino por cantidad de fotogramas que se hace en un día. Debido a esto, para llegar a sueldos que apenas superan los 500 dólares, un animador tiene que hacer más de 300 fotogramas en un solo día en algunos de los estudios de animación más explotadores. 

Siendo Tokio una de las ciudades más caras del mundo, el sueldo de un animador con experiencia muchas veces no alcanza ni siquiera para cubrir el alquiler o las compras más básicas. Es un tipo de trabajo en el que el empleado simplemente no puede ser independiente, sino que debe apoyarse de familiares, amigos, o ingresos extras, para poder sobrevivir. 

Por supuesto, no todos los estudios de animación son iguales, pero, la mayoría tiene sueldos por debajo del mínimo. 

Fundacion busca mejorar las condiciones de los animadores  

La sobreexplotación

Como si el bajo sueldo no fuera suficiente, al ser, en su mayoría, trabajos que pagan por cantidad, y no por el tiempo invertido, los empleados se ven obligados a hacer horas extras, al punto de vivir en la oficina. Muchos animadores japoneses se desmayan durante el trabajo por esto mismo, al dormir apenas unas pocas horas, comer de forma terrible, y dibujar sin parar hasta que el cerebro simplemente se apaga. 

Las condiciones de los animadores son tan precarias que se han llegado a normalizar al extremo. Es prácticamente imposible encontrar empleo en los pocos estudios de animación que no sobreexplotan a sus empleados, o que dan un pago al menos medianamente decente. 

Los jóvenes que desean trabajar en la industria de la animación por pasión a su carrera se ven acorralados, sin más opción que aceptar todo lo que les exigen estas empresas hasta obtener suficiente experiencia como para trabajar en proyectos más independientes.

La baja de calidad

Debido a las pésimas condiciones de los animadores en Japón, muchos han notado ciertas diferencias en la calidad de las animaciones. 

Si bien algunos estudios han usado esta sobreexplotación para sacar el máximo provecho en cuestiones de calidad, como el estudio MAPPA que es uno de los que más denuncias ha recibido, otros simplemente lo usan para sacar más cantidad de animes. El segundo caso da prioridad a simplemente complacer el público adaptando las novelas ligeras y cómics más populares del momento, lo que asegura una buena fuente de ingresos, pero con resultados que dejan mucho de lado en cuanto a la animación.

Una de las cosas que buscan las fundaciones que están apoyando a la industria del anime es asegurar la calidad del arte, ya que, después de todo, es una de las mayores industrias de Japón. Las mejoras en las condiciones de los animadores en Japón pueden solucionar este problema, al conseguir que los animadores no abandonen el trabajo por sus terribles condiciones, y sigan mejorando su trabajo.

En especial, una de las cosas que más ha afectado la industria del anime en este sentido, es que los animadores con mayor experiencia no alcanzan a transmitir sus conocimientos a los animadores más novatos. Si las condiciones de los animadores siguen como hasta ahora, estos conocimientos simplemente terminarán por perderse, y también evitará que los nuevos animadores alguna vez lleguen a superar a sus predecesores.

Animadores sin experiencia

Otra consecuencia de todo esto, es que muchos estudios se quedan sin mano de obra suficiente por las constantes renuncias. Al no haber tantos animadores disponibles, con condiciones de trabajo tan malas, estos estudios terminan por solicitar empleados en redes sociales y distintos medios sin darle tanta importancia a la experiencia y calidad del trabajo de quienes reclutan. 

En muchos casos, este tipo de decisiones provocan retrasos y problemas en la producción, siendo una de las principales causas de la baja calidad.

La fundación de Masuo Ueda para mejorar las condiciones de los animadores

La fundación, que quiere centrarse en mejorar las condiciones de los animadores en Japón y la calidad de las obras, es dirigida por Masuo Ueda, productor de anime.

Esta es una fundación que se creó hace poco con el nombre de la Asociación de Cultura del Anime y Cine de Japón (NAFCA), y ha recibido mucho apoyo desde entonces. Aun así, todavía no hay mucho que se pueda hacer al respecto, puesto que se requiere de más tiempo para poder organizar y llevar a cabo lo necesario para generar verdaderos cambios.

El futuro del anime

El futuro del anime es incierto en muchos aspectos. 

Su popularidad irá creciendo con el tiempo, tal y como hasta ahora, pero, debido a las condiciones de los animadores, no se sabe con certeza si aprovechará al máximo esta popularidad o no. Si la industria sigue perdiendo calidad, a la vez que decepciona a los animadores, al punto de abandonar su profesión, las cosas solo van a empeorar.

La iniciativa de la Asociación de Cultura del Anime y Cine de Japón es absolutamente necesaria para evitar un declive en la industria a largo plazo, pero sus resultados dependen de demasiados factores como para hacer una predicción. 

Solo queda ver si esta fundación puede provocar un cambio real.

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